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Derecho Disciplinario

Faltas gravísimas: claves del régimen disciplinario

Fredy A. Arenas Fredy Antonio Arenas Gutiérrez 5 abr 2026 1 min de lectura 8 vistas
Faltas gravísimas: claves del régimen disciplinario

El Código General Disciplinario clasifica las faltas en gravísimas, graves y leves. Esta clasificación no es un simple formalismo: determina directamente la sanción aplicable y el procedimiento que se sigue durante la investigación.

¿Qué hace que una falta sea gravísima?

Las faltas gravísimas están taxativamente enumeradas en la ley y suelen involucrar conductas como actos de corrupción, violación grave de derechos humanos, o el abuso manifiesto de la función pública. A diferencia de las faltas graves o leves, no requieren de una valoración adicional de gravedad por parte del operador disciplinario: la ley ya las califica como tales.

Consecuencias de una falta gravísima

  1. Puede acarrear destitución e inhabilidad general de hasta 20 años.
  2. El término de prescripción de la acción disciplinaria es más amplio que para faltas leves.
  3. Generalmente exige dolo o culpa gravísima para su configuración.

Calificar correctamente la falta desde el inicio de la investigación es una de las primeras líneas de defensa de cualquier servidor público investigado.

Estrategia de defensa

Uno de los puntos clave de la defensa es controvertir la calificación de la falta: en muchos casos, conductas calificadas inicialmente como gravísimas pueden ser reclasificadas como graves si se demuestra ausencia de dolo o si no se cumplen todos los elementos del tipo disciplinario.

Imagen: Archivo del despacho

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